- Un reciente estudio de Camacol Bogotá y Cundinamarca (B&C) revela que la informalidad en la vivienda genera brechas: sociales, económicas, habitacionales y de capital social.
- La pobreza monetaria es casi dos veces mayor en los hogares que habitan viviendas informales.
- 492.000 familias bogotanas que viven en la informalidad sí tendrían capacidad económica para asumir la cuota de una Vivienda de Interés Prioritario (VIP) si accediera a los subsidios disponibles
Bogotá, 3 de diciembre de 2025 – Según un estudio reciente de Camacol Bogotá y Cundinamarca (B&C), Bogotá viene experimentando un avance sostenido en la informalidad habitacional. Actualmente, el 35% de los hogares habita en viviendas informales, un aumento frente al 22% registrado en 2018.
Para identificar la vivienda informal, el estudio de Camacol B&C analizó cinco dimensiones clave: acceso a servicios públicos, condiciones materiales, tenencia de la vivienda, hacinamiento y seguridad del entorno. Este enfoque permitió caracterizar con precisión las diferencias entre hogares formales e informales y comprender cómo estas brechas impactan en la calidad de vida de las familias.
El estudio revela que en la ciudad existen 12.324 manzanas de origen informal, con viviendas que en su gran mayoría no tienen acceso a servicios públicos, están construidas con materiales inadecuados o están en condiciones físicas de riesgo y son habitadas sin tenencia formal, es decir, sin contratos de arrendamiento escritos o sin escrituras.
La informalidad en la vivienda no solo avanza, sino que profundiza desigualdades sociales, económicas y educativas. Estas brechas, alertan los expertos, comprometen el bienestar de miles de familias y tensionan el desarrollo urbano de la capital. La pobreza monetaria es casi dos veces mayor en los hogares que habitan viviendas informales, y la inasistencia escolar en estos sectores es 2,4 veces más alta, lo que evidencia la pérdida de oportunidades desde la infancia y la ampliación de las brechas sociales.
“La ciudad no puede seguir creciendo desde la informalidad. La vivienda formal es la herramienta más poderosa que tenemos para cerrar brechas y combatir la pobreza”, aseguró Edwin Chiriví, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca. Para el dirigente gremial es claro que las políticas públicas nacionales y locales que impulsen la producción de vivienda social son a la vez poderosas herramientas para la superación de la pobreza.